Ya
no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya
no compartirás la clara luna
Ni
los lentos jardines. Ya no hay una
Luna
que no sea espejo del pasado,
Cristal
de soledad, sol de agonías.
Adiós
las mutuas manos y las sienes
Que
acercaba el amor. Hoy solo tienes
La
fiel memoria y los desiertos días.
Nadie
pierde (repites vanamente)
Sino
lo que no tiene y no ha tenido
Nunca,
pero no basta ser valiente
Para
aprender el arte del olvido.
Un
símbolo, una rosa, te desgarra
y
te puede matar una guitarra.
II
Ya
no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay
tantas otras cosas en el mundo;
Un
instante cualquiera es más profundo
Y
diverso que el mar. La vida es corta
Y
aunque las horas son tan largas, una
Oscura
maravilla nos acecha,
la
muerte, ese otro mar, esa otra flecha
Que
nos libra del sol y de la luna
Y
del amor. La dicha que me diste
Y
me quitaste debe ser borrada;
Lo
que era todo tiene que ser nada.
Sólo
me queda el goce de estar triste,
Esa
vana costumbre que me inclina
Al
sur, a cierta puerta, a cierta esquina.