Vicente Huidobro
Poemas Árticos
La Senda Era Tan Larga
Este viento venía
de unas alas
Y los días
pasan aullando al horizonte
Como un balandro joven
Crucé muchas
tormentas
Entre canciones marineras
Todas las gaviotas
dejaron plumas en
mis manos
Tras la última
montaña
los meses descendían
Un póstumo cantar nos cerró la salida.
El invierno pasaba por las calles
Aquel árbol
frágil
guarda todas las lluvias
Estrellas prisioneras
Iban
Hacia las frías
celdas
Esta llovizna
Humedece mis pupilas
En un tiempo
los pájaron
cantaron
Y cogieron nuestras
manos
Las flores que crecían
sobre el río
Hay Una Luz
Que Nos Sostiene Del
Vacío.
La noche viene de los ojos ajenos
Al fondo de los años
Un ruiseñor
cantaba en vano
La luna viva
Blanca de la nieve
que caía
Y sobre los recuerdos
Una luz que agoniza
entre los dedos
Mañana Primavera
Silencio familiar
Bajo las bujías
florecidas
Una canción
asciende sobre el
humo
Y tú
Hijo
hermoso como un dios
desnudo
Los arroyos que van
lejos
Todo lo han visto
los arroyos huérfanos
Un día tendrás recuerdos.
Y mirar en el fondo
de los sueños
La estrellas que palpita
Eras tan hermosa
que no pudiste hablar
Y me alejé
Pero llevo en la mana
Aquel cielo nativo
Con un sol gastado
Esta tarde
en un café
he bebido
un licor tembloroso
Como un pescado rojo
Y otra vez en el vaso
escondido
Ese sueño filial
Eras tan hermosa
que no pudiste hablar
En tu pecho algo agonizaba
Eran verdes tus ojos
pero yo me alejaba
Eras tan hermosa
que aprendí
a cantar.
Una angustia de amor cierra los ojos
Y pesa sobre los sueños este ramo
Llevo los siglos entreabiertos
en mis hombros
Llevo todos los siblos
y no caigo
Bebedores de vinos
rojos
Y de cielos gastados
Algo se esconde al fondo de los vasos
Bebedores de mares
y de vidas
Yo os doy mi sangre
en hostias líricas
Mi sangre que hizo
rojas las auroras boreales
Viene de enfermedades
vesperales
Filial Licor
Campesinos frangates
Ordeñaban el
sol
Los árboles
tienen orejas para esta voz que canta
Todos los siglos cantan
en mi garganta.