Vicente Huidobro
Poemas Árticos
La casa
junto al mar vacío
Y entre los hilos de
agua
Se sostiene un nido
Donde me he ocultado
Sea yo un astro quebrantado
O bien una luciérnaga
Hay mariposas en mi
pecho
Y sobre la canción
que asciende
Una luz coloniza los
desiertos
Esta alondra de nieve se me muerte
Un Día Partiremos
Los barcos hacia mares
en sordina
Mi estrella hacia
la yerba viva
Acaso esta obscuridad
Viene del armario
En Donde Me He Ocultado
El patio y la vida
llenos de musgos
Del sexto piso
desciende el ascensor
mejor que un buzo.
Una estrella desnuda
Se alumbra sobre el
llano
Esta estrella la llevara un mi mano
En Notre Dame
los ángeles
se quejan
Al batir las alas
nacen albas
Mas mis ojos se alejan
Todas las mañanas
Baja el sol a tu hostia
que se eleva
Y en Montmartre los
molinos
la atmósfera
renuevan
París
En medio de las albas
que se quiebran
Yo he florecido tu
Obelisco
Y allí canté
sobre una estrella nueva
Adiós
Llevo sobre el pecho
Un collar de tus calles
luminosas
Todas tus calles
me llamaban al irme
Y en todas las banderas
Palpitaban adioses
Tus banderas de los nobles ardores
Al pasar
arrojo al Sena
un ramo de flores
Y entre los balandros
que se alejan
Tus balandros que
pacen en las tardes
Dejar quisiera el
más bello poema
El Sena
bajo sus puentes se
desliza
Y en mi garganta un
pájaro agoniza.
La Luna Suena Como Un Reloj
Inútilmente
hemos huido
El Invierno cayó
en nuestro camino
Y el pasado lleno
de hojas secas
Pierde el sendero
de la floresta
Tanto fumamos bajo
los árboles
Que los almendros
huelen a tabaco
Media Noche
Sobre la vida lejana
Alguien llora
Y la luna olvidó
dar la hora.
En todas las rutas
Había sangre
de mis plumas
Al querer recogerlas
He visto que eran
muchas
No es el Cristo que
ha pasado
Lento como las horas
del Oriente
Mi cruz no cargó
mis espaldas
Ni vuela sobre los
techos
En La Campaña Había Puntos Rojos
Mi cruz sin alas iba
en mi pecho
Y no ha querido nunca
cerrar los ojos
Un pájaro se quema en el Ocaso
Cuántas cosas hemos olvidado
Mirando hacia la vida
He visto mi cigarro
Que humea en las más tibias lejanías
En el árbol
inverso
Donde nacen las lluvias
Tanto batió
las alas
Que desató
la nieve
Y los pinos blancos
allá sobre los lagos
Eran mástiles
reflorecidos
Jarcias bajo la bruma
Jarcias entre la espuma
En las olas gastadas
Cuerdas de arpas naufragadas
Alumbra El Faro Boreal
Mira las islas que danzan sobre el mar
Nunca fuiste tan bella
Al borde del camino
arrojas una estrella
Vamos
Mi clarín llamando
hacia los mares árticos
Y tu pupila abierta
para todos los náufragos.