Vicente Huidobro
Poemas Árticos
Cuál Era Mi Camino
Nunca pude encontrarlo
Las cascadas
Pequeñas cabelleras en la orilla
Sus estrellas resbalan y no brillan
En el cielo despoblado
Tan solo tu cabellera sideral
Suelta sobre la tarde
Aquellas llamas que arden
Oración o cantar
Dame tu mano
Vamos
Hay un poco de música en el musgo
Huir
hacia el último bosque
Y en la noche
Vaciar tu cabellera sobre el mundo.
Mis secretros al borde de la almohada
Esta celda errante
atraviesa los años
Y contra los uros se rompieron mis alas
En el aire dos manos
Tu y yo
Nunca más habrá sol
Mas seguiremos la jornada
Valles
Selvas
Montañas
El invierno
Viene de aquel cementerio
El azar de los dados en el alma
Y la estrella doméstica que canta
Con las velas al viento
A donde van mis días
En donde naufragaron
mis naves florecidas
El puerto es una selva que se mece
Entre mástiles y jarcias
La alondra momentánea se alejaba
Anclar
Allá en el aura vesperal
El astro corriente en los arroyos
Ha perdido el piloto
Aquella cabeza flotadora es un escollo.
La tarde
Mi mano
Dirige el automóvil
Igual que un autopiano
La estepa en silencio
80 caballos de fuerza
La estepa
Ir cruzando la tierra
Alguien ha dejado sus alas en el suelo
Y hay golondrinas en tu pecho
Esta mañana
Cruzaremos las playas
Entre los pájaros vuelan
Las primeras campanadas
Sobre los mares y las primaveras
El barco en que se alejan las mujeres más bellas.
Bebe
Estas auroras rojas
Los dioses blancos de tu boca
Ahogándose en el vaso
Aquel mar es tan profundo
Que temblaban los barcos
Sigamos
Mis ojos entre el humo
Y a la orilla del mundo
Tu mano
tendida a los naufragios
Ahora nadie canta
El planeta vacío que dormía en la copa
Está en mi garganta
Pequeño ruiseñor
Por Qué Murió
He buscad en tu cuerpo la canción
Alguien lleva un tesoro entre las manos
Es Un Astro Apagado
O
Una Rosa Madura
Tantas plumas
Tantas plumas
Y mi pecho desierto
Ayer henchidos de versos
Día a día
Las plumas iban cayendo
Sobre las tejas de todos los tejados
Quien ha desenrollado el arco-iris
Ya no hay descanso
Blando de alas
Era mi lecho
Sobre los mares árticos
Busco la alondra que voló de mi pecho.