Deslumbras mis ojos
y quedas en el aire
En este cuerpo
en el cual la vida
ya anochece
vivo yo
Vientre blando y cabeza
calva
Pocos dientes
Y yo adentro
como un condenado
Estoy adentro y estoy
enamorado
y estoy viejo.
Descifro mi dolor
con la poesía
y el resultado es
especialmente doloroso
Voces que anuncian:
ahí vienen tus angustias
voces quebradas: pasaron
ya tus días
La poesía es
la única compañera
acostúmbrate
a sus cuchillos
que es la única.
Pero yo
Una mujer
Una simple mujer
¿Qué
puede hacer de memorable
en la prosecución
de un amor?
Te cuento ¿Sí?
¿No te vengarás un día? Me digo:
Besaría esa
boca lentamente hasta volverla roja
Y en tu sexo el milagro
de una mano que baja
en el momento más
inesperado y como por azar
lo toca con ese fervor
que inspira lo sagrado
No soy malvado trato
de enamorarte
intento ser sincero
con lo enfermo que estoy
y entrar en el maleficio
de tu cuerpo
como un río
que teme al mar,
pero siempre muere
en él.
En el vientre de esa
hamaca recosté
mi cansancio de la
vida Acuñé dolores
Me defendí
de la canícula Y soñé:
Tú venías
en medio de la noche a consolarme
y eso dije Escribía
un poema que preservara
tu memoria y eso hice
Desatar mis alas tristes y lloré
Tiéndete que
yo te meceré para refrescarte
si te es posible duerme
Que yo velaré
La poesía es
la única compañera
acostúmbrate
a sus cuchillos
que es la única.
Mañana se levantará
pasado el mediodía
Tendrá rotos
los labios
Rojos los ojos
Y otro papel enemigo
Le dolerán los
labios de haber besado tanto
Y le arderán
los ojos como colillas encendidas
Y ese poema tampoco
expresará su llanto.