El poeta no debe ser un héroe, lo sé.
A veces me emociono y digo,
con voz distinta y grave,
la palabra misterio, que hace brillar mis ojos
con un deseo resucitado.
El poeta no debe creer en demasiadas cosas,
lo sé...
Luego hablo de hombres purificados,
lanzados desde el puente a un río de aguas oscuras,
hombres que llevan un destino hasta la muerte.
El poeta no debe dar ejemplo, lo sé.
Es conveniente que apenas tenga vocecita.
Que toque la puerta de su madre y nadie abra,
que no haga habitable su apartamento para siempre,
que no tenga gatos ni perros,
que no haga fértil su jardín.
No sé qué pensar de esto.