Ernesto "Che" Guevara
Decidí
salir a las 15 para llegar anocheciendo al rancho
de Lucitano, pues decían que en 3 horas se
llegaba bien, pero diversos inconvenientes
retrasaron el viaje hasta las 17, para nosotros
y una oscuridad completa
nos cogió en la loma; a pesar
de que encendimos un mechón, llegamos
sólo a las 23 a la casa de Aladino Gutiérrez,
que no tenía gran cosa de pulpería,
aunque se consiguieron unos cigarros y otras boberías;
nada
de ropa. Dormitamos un poco para iniciar la marcha
a las 3 rumbo a Alto
Seco que dicen dista 4 leguas. Se
tomó el teléfono del corregidor, pero no
anda, desde hace años y, además, la línea está
caída. El corregidor se
llama Vargas y hace poco que tiene
el cargo.
La radio no
trae nada importante; pasamos por alturas de 1800
ms.
y Lucitano está a 1400 ms.
Se caminaron unas dos leguas hasta el rancho.
A las 3 salimos
con buena luna por el camino averiguado de
antemano y caminando hasta las 9 aproximadamente
sin encontrar
vivientes y cruzando por alturas
de 2040 ms., la más alta alcanzada.
A esa hora nos topamos con un par de arrieros
que indicaron nuestro
camino a Alto Seco, para el que
faltaban 2 leguas, en una parte de la
noche y la mañana habríamos caminado
apenas 2 leguas. Al llegar a
las primeras casas de la bajada
compramos algunos víveres y fuimos
a hacer comida a casa del alcalde,
más tarde pasamos a un molino de
maíz movido por fuerza hidráulica
en las márgenes del Piraymiri (1400
ms. altura). La gente tiene mucho miedo y trata
de desaparecer de
nuestra presencia, hemos perdido
mucho tiempo debido a nuestra poca movilidad.
Las dos leguas hasta Alto Seco se hicieron desde las
12.35
hasta las 5.
Al llegar nosotros,
el centro, a Alto Seco, nos encontramos con
que el corregidor, al parecer, había
salido ayer para avisar que nosotros
estábamos cerca; en represalia, le cogimos toda
la pulpería. Alto Seco
es un villorrio de 50 casas, situado
a 1900 ms. de altura que nos recibió
con una bien sazonada mezcla de
miedo y curiosidad. La máquina del aprovisionamiento
comenzó a funcionar y pronto teníamos
en nuestro campamento, una casa abandonada cerca
de la aguada, una respetable cantidad de comestibles.
La camioneta que debía llegar de Valle Grande
no lo hizo, lo que confirmaría
la versión de que el corregidor fue a avisar,
no obstante, debí aguantar
el llanto de su mujer que en nombre de Dios
y de sus hijos pedía el pago, cosa a la que
no accedí. Por la noche Inti
dio una charla en el local de la
escuela (1 y 2 grados) a un grupo de 15 asombrados
y callados campesinos explicándoles el alcance
de nuestra revolución, el maestro fue el único
que intervino para preguntar si
nosotros combatíamos en los pueblos. Es una
mezcla de zorro campesino, letrado e ingenuidad de
niño; preguntó un montón de cosas, sobre el
socialismo. Un muchachón se ofreció a servirnos de
guía pero previno
contra el maestro al que califican
de zorro. Salimos a la 1.30 rumbo Santa Elena
adonde llegamos a las 10. h-1300 ms.
Barrientos
y Ovando dieron una conferencia de prensa en la que
sacaron todos los datos de los documentos
y dieron como liquidado al
grupo de Joaquín.
El lugar era
un naranjal lindísimo que todavía conservaba
una
buena cantidad de frutas. El día se
pasó descansando y durmiendo
pero hubo que hacer mucha posta.
A la 1 nos levantamos y salimos
a las 2 rumbo a Loma Larga, adonde llegamos
al amanecer. Pasamos
alturas de 1800 ms. La gente va
muy cargada y la marcha es lenta.
Yo me empaché con la comida de Benigno.
Llegamos al
rancho denominado Loma Larga, yo con un ataque
al hígado, vomitando, y la gente muy
agotada por caminatas que no
rinden nada. Decidí pasar
la noche en el entronque del camino a Pujio
y se mató un chancho vendido por el único
campesino que quedó en su
casa: Sóstenes Vargas;
el resto huye al vernos. h-14,00 ms.
Temprano llegamos
a Pujio pero allí había gente que nos
había visto abajo el día anterior; vale
decir estamos siendo previstos
por radio Bemba. Pujio es un ranchito
situado en un alto y la gente
que huyó al vernos, luego se fue acercando y nos
trató bien. Por la
madrugada se había ido un carabinero
que vino a tomar preso a un
deudor desde Serrano en Chuquisaca,
estamos en un punto donde
convergen los 3 departamentos. El caminar
con mulas se hace peligroso,
pero trato de que el Médico
siga lo mejor posible, pues viene muy débil.
Los campesinos dicen ignorar de Ejército
en toda esta zona. Caminamos
a retazos hasta llegar a Tranca
Mayo donde dormimos a la vera del
camino, pues Miguel no tomó las precauciones
exigidas por mí. El
corregidor de Higueras está
por la zona y le dimos orden a la posta de detenerlo.
h-1800 ms.
Hablamos, Inti
y yo, con el Camba y éste quedó en acompañarnos
hasta vista la Higuera, punto situado
cerca de Pucará y allí tratar de salir
hasta S. Cruz.
Derrota. Llegamos
al alba a Picacho donde todo el mundo
estaba de fiesta y es el punto más alto
que alcanzamos, 2280 ms.; Los campesinos nos trataron
muy bien y seguimos sin demasiados temores,
a pesar de que Ovando había asegurado mi
captura de un momento a
otro. Al llegar a la Higuera, todo
cambió: habían desaparecido los hombres
y sólo alguna que otra mujer había.
Coco fue a casa del telegrafista, pues
hay teléfono y trajo una
comunicación del día 22 en el que el Subprefecto
de Valle Grande comunica al corregidor
que se tienen noticias de la
presencia guerrillera en la zona
y cualquier noticia debe comunicarse
a V.G. donde pagarán los gastos; el hombre
había huido, pero la mujer
aseguró que hoy no se había
hablado porque en el próximo pueblo,
Jaguey, están de fiesta.
A las 13 salió
la vanguardia para tratar de llegar a Jaguey y allí
tomar una decisión sobre las mulas y el
Médico; poco después estaba hablando con el único
hombre del pueblo, muy asustado, cuando llegó
un comerciante de coca, que decía venir de
V.G. y Pucará y no había
visto nada. También estaba
nervioso pero lo atribuía a nuestra presencia
y dejé ir a los dos, a pesar de las mentiras
que nos dijeron. Cuando salí
hacia la cima de la loma, 13.30
aproximadamente, los disparos desde
todo el firme anunciaron que los nuestros
habían caído en una emboscada.
Organicé la defensa en el pobladito, para
esperar a los sobrevivientes y
di como salida un camino que sale
al Río Grande. A los pocos momentos
llegaba Benigno herido y luego Aniceto y Pablito,
con un pie en malas condiciones; Miguel, Coco y Julio
habían caído y Camba desapareció
dejando su mochila. Rápidamente
la retaguardia avanzo por el camino
y yo la seguí, llevando aún las dos
mulas; los de atrás recibieron el fuego
muy cerca y se retrasaron e Inti
perdió contacto. Luego de esperarlo
media hora en una emboscadita y de haber
recibido más fuego desde
la loma, decidimos dejarlo, pero
al poco rato nos alcanzó. En ese
momento vimos que León había desaparecido
e Inti comunicó que había
visto su mochila por el cañado
por donde tuvo que salir; nosotros vimos
un hombre que caminaba aceleradamente
por un cañón y sacamos la
conclusión de que era él. Para tratar de
despistar, soltamos las mulas
cañón abajo y nosotros seguimos
por un cañoncito que luego tenía agua
amarga, durmiendo a las 12, pues era imposible
avanzar.
A las 4 reiniciamos
la marcha tratando de encontrar un lugar
para subir, cosa que se logró a las
7, pero para el lado contrario al que pretendíamos;
enfrente había una loma pelada, de apariencia
inofensiva. Subimos un poco más para encontrarnos
a salvo de la aviación, en un bosquecillo
muy ralo y allí descubrimos que la loma tenía
un camino,
aunque por él no transitó nadie
en todo el día. Al atardecer un campesino
y un soldado subieron la loma hasta
la mediación y jugaron un rato allí,
sin vernos. Aniceto acababa de hacer
una exploración y vio en una casa cercana
un buen grupo de soldados, ése era el camino
más fácil para
nosotros y está cortado ahora.
Por la mañana vimos subir en una loma
cercana una columna cuyos objetos brillaban al sol
y luego, a medio día,
se escucharon tiros aislados y algunas
ráfagas y más tarde los gritos de:
"allí está"; "sale de ahí"; "vas
a salir o no", acompañado de disparos.
No sabemos la suerte del hombre
y presumimos que podía ser Camba.
Nosotros salimos al atardecer para tratar de bajar
al agua por otro lado
y nos quedamos en un matorral un
poco más tupido que el anterior;
hubo que buscar agua por el mismo cañón
pues una faralla no deja
hacerlo aquí.
La radio trajo
la noticia de que habíamos chocado con la
compañía Galindo dejando 3 muertos
que iban a trasladarse a V.G. para
su identificación. No han
apresado, al parecer, a Camba y León. Nuestras
bajas han sido muy grandes esta vez, la pérdida
más sensible es la de
Coco, pero Miguel y Julio eran magníficos
luchadores y el valor humano
de los tres es imponderable. León
pintaba bien. h 1400 ms.
Día
de angustias que, en algún momento pareció ser
el último
nuestro. Por la madrugada se trajo agua
y casi en seguida salieron Inti y
Willy a explorar otra posible bajada
al cañón, pero volvieron en
seguida,
pues toda la loma de enfrente está
marcada por un camino y un campesino
a caballo lo transitaba. A las 10 pasaron
enfrente nuestro 46 soldados
con sus mochilas puestas, tardando
siglos en alejarse. A las 12 hizo su aparición
otro grupo, esta vez de 77 hombres y, para
colmo, se oyó un
tiro en ese momento y los soldados
tomaron posición; el oficial
ordenó
bajar a la quebrada, que parecía ser la
nuestra, de todas maneras, pero,
al fin, se comunicaron por radio
y pareció quedar satisfecho reiniciando
la marcha. Nuestro refugio no tiene
defensa contra un ataque desde el alto
y las posibilidades de escapar eran
remotas si nos descubrían. Más tarde
pasó un soldado retrasado con
un perro cansado, pues lo tironeaban para
que caminara y más tarde aún, un campesino
guiando otro soldadito
retrasado; el campesino retornó
al rato y no hubo novedad ya, pero la angustia
del momento del tiro fue grande. Todos los soldados
pasaron
con mochila, lo que da la impresión
de que están de retirada y no se
vieron fuegos en la casita por la
noche, amén de no oírse los disparos
con
que habitualmente saludan el atardecer.
Mañana haremos una exploración
de todo el día sobre el rancho.
Una lluvia ligera nos mojó pero me parece
que no fue suficiente para borrar
huellas.
La radio trajo
la identificación de Coco y una noticia confusa
sobre Julio; a Miguel lo confunden
con Antonio, cuyos cargos en Manila dieron. En un
principio hicieron correr la noticia de mi muerte,
luego la desmintieron.
Otro día
tenso. La exploración, Inti y Aniceto, salió
temprano
para vigilar la casa durante todo el día.
Desde temprano comenzaron a transitar el camino y
a media mañana lo hicieron soldados sin mochila
en ambas direcciones, además de otros conduciendo
burros vacíos desde abajo, que luego retornaron
cargados. Inti llegó a las 18.15 informando
que los 16 soldados que bajaron se metieron
en el chaco y no se vieron
más y los burros parecen
haber sido cargados allí. Dadas esas noticias,
era difícil tomar la decisión de hacer
ese camino, el más fácil y lógico,
dado que es fácil que haya
soldados emboscados y, en todo caso, hay
perros en la casa que delatarían nuestra
presencia. Mañana saldrán dos exploraciones:
una al mismo lugar y otra a tratar de caminar firme
arriba
lo más posible para ver si hay salida por
allí, probablemente atravesando
el camino que hacen los soldados.
La radio no
trajo ninguna noticia.
Otro día
de tensión. Por la mañana, radio Balmaceda de Chile
anunció que altas fuentes del Ejército
manifestaron tener acorralado
al Che Guevara en un cañón selvático.
Las emisoras locales, en silencio,
parece que puede ser una infidencia y tienen la certeza
de nuestra
presencia en la zona. Al poco rato comenzó el
trasiego de soldados
de uno a otro lado. A las 12 pasaron 40 en columnas separadas
y arma
en ristre y fueron a parar a la casita donde hicieron
campamento y
establecieron una vigilancia nerviosa. Aniceto y Pacho
informaron de
esto. Inti y Willy volvieron con la noticia de que el
Río Grande estaba a
unos 2 kms. en línea recta, hay tres casas por
el cañón para arriba y se
puede acampar en higares donde no seríamos vistos
de ningún lado. Se
buscó agua y a las 22 iniciamos una fatigosa marcha
nocturna demorada
por el Chino que camina muy mal en la oscuridad. Benigno
está muy
bien, pero el Médico no se acaba de recuperar.
Debiera ser
un mes de recuperación y estuvo a punto de serlo, pero
la emboscada en que cayeron Miguel, Coco y Julio malogró
todo y luego hemos quedado en una posición peligrosa, perdiendo
además a León; lo
de Camba es ganancia neta.
Tuvimos pequeños
encuentros en que matamos un caballo, matamos
y herimos un soldado y Urbano se tiroteó con una
patrulla y la nefasta
emboscada de la Higuera. Ya dejamos las mulas y
creo que en mucho
tiempo no tendremos animales de ese tipo, salvo que vuelva
a caer en un estado de mal asmático.
Por otra parte,
parecen ser ciertas varias de las noticias sobre
muertos del otro grupo al que se debe dar como liquidado,
aunque es
posible que deambule un grupito, rehuyendo contacto con
el Ejército,
pues la noticia de la muerte conjunta de los 7 puede
ser falsa o, por lo
menos, exagerada.
Las características
son las mismas del mes pasado, salvo que
ahora sí el Ejército está mostrando
más efectividad en su acción y la
masa campesina no nos ayuda en nada y se convierten en
delatores.
La tarea más
importante es zafar y buscar zonas más propicias;
luego los contactos, a pesar de que todo el aparato está
desquiciado en
La Paz donde también nos dieron duros golpes.
La moral del resto de la
gente se ha mantenido bastante bien, y sólo me
quedan dudas de Willy,
que tal vez aproveche algún zafarrancho para tratar
de escapar solo si no
se habla con él.