Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento.
Perfume de naranjo en flor,
promesas vanas de un amor
que se escaparon en el viento.
Después, qué importa del después
Toda mi vida es el ayer
que me detiene en el pasado
Eterna y vieja juventud
que me ha dejado acobardado
como un pájaro sin luz.
Que le habrán hecho mis manos?
Que le habrán hecho,
para dejarme en el pecho
tanto dolor?
Dolor de vieja arboleda,
canción de esquina,
con un pedazo de vida,
naranjo en flor.
Tu ilusión fue de cristal
se rompió cuando partí
pues nunca, nunca más volví
!Que amarga fue tu pena.!
No te olvides de mi
de tu Gricel
me dijiste al besar
el Cristo aquel
y hoy que vivo enloquecido
por qué no te olvidé
ni te acuerdas de mi
!Gricel! !Gricel!
Me faltó después tu voz
y el calor de tu mirar
y como un loco te busqué
pero ya nunca te encontré
y en otros besos me aturdí...
Mi vida toda fue un engaño!
¿Que será Gricel de mi?
Se cumplió la ley de Dios
porque sus culpas ya pagó
quien te hizo tanto daño.
Ya sé que me hace daño!...
Yo sé que te lastimo
llorando mi sermón de vino!...
Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en un licor que aturda
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón
al corazón!...
Llevo el Sur,
como un destino del corazón,
soy del Sur,
como los aires del bandoneón.
Vuelvo al Sur,
como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,
con mi deseo, con mi temor.
Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás...
buscando un pecho fraterno
para morir...Abrazao...
Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar,
te acordarás de este otario
que un día cansado
se puso a ladrar.