Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va ha salir.
Yo no pienso mas que en ella a toda hora.
Es terrible esta pasión devoradora.
Y ella siempre sin saber,
sin siquiera sospechar
mis deseos de volver
Compañeros, hoy es noche de verbena.
Sin embargo yo no puedo con mi pena;
y al saber que ya no está,
solo, triste y sin amor
me pregunto sin cesar...
En la doliente sombra de mi cuarto al esperar
sus pasos que quizá no volverán,
a veces me parece que ellos detienen su andar
sin atreverse luego a entrar.
En la plateada esfera del reloj
las horas que agonizan se niegan a pasar.
Solo me queda la angustia de mi mal.
Tú...
mi tango triste fuiste tú
y nadie existe más que tú
en mi destino...
Y hoy
te has hecho a un lado en mi camino !
Y es muy tarde ya
para volver llorando atrás
y contener la angustia
que por mustia
duele mucho más...
Mis ojos al cerrar
te ven igual que ayer,
temblando al implorar
de nuevo mi querer.
Y hoy es tu voz que vuelve a mi,
en esta tarde gris.
Ven,
que te quiero tanto
que si no vienes hoy
voy a quedar ahogada en llanto...
No,
no puede ser que siga asi,
con este amor clavado en mi
como una maldición.