Vicente Huidobro
Ver y palpar
(Poemas 1923-1933)
La sangre de la montaña brota inagotable
A causa de sus flores y sus olvidos
Bajo la calma mirada del viento
Qué altura me dais para el veraneo del cráneo
Os desafío a todos os desfío
El pájaro pondrá su huevo sobre el porvenir
Gritando Tanto peor
Os traigo los recuerdos de Altazor
Que jugaba con las golondrinas y los cementerios
Los molinos las tardes y las tumbas como bolsillos del
mar
Os traigo un saludo de Altazor
Que se fue de su carne al viento estupefacto
Hasta luego señores
Hasta luego árboles y piedras
Cierra la colina de las orejas
Con todo su oro y sus piedras de milagro
Robadas en el cofre de los poetas enamorados
Que eran como olas despedidas por la muerte
Cierra los arroyos de los sueños
Y la luz de la frente en árboles químicamente
puros
Cierra el panorama envidriado de los ojos
Aquí el horno de la aurora
Y algunas migas de nubes después de la fiesta
de los pájaros glotones
Aquí la noche que ata a los amantes
Todo esto y luego la pesadez enterrada de la edad
En los hemosos paseos arqueológicos
Que tienen tanto orgullo como si se bañara un
caballo
Aquí para la desconocida semejante a la estatua
El pescado que vive de lágrimas del pescado en
rehén
La flor de la memoria encerrando sus abejas
Y los lingotes de la borrasca
El iceberg sereno como un emperador
Sigue su destino
Obedece ciegamente a las líneas de su mano
Os lo advertí hasta el cansancio
Cuando se viaja en busca de la niña América
Se juega a los náufragos y se atrae el abismo
Pero no tengan miedo
Pronto uno se acostumbra y hasta se siente cierta ebriedad
Y se pasa el tiempo
Mostrando sus dientes de leche a las perlas del juicio
Que preparan el Juicio Final
Las noches pasan mirando las serpientes del horizonte
Y los barcos linternas desoladas
Que buscan en el olvido una ola más consciente
Para decirle su canción
Las cortinas de la camelia distante
Se apartan y he ahí la luz en vértigo creciente
La luz que hace pensar en los labios
Hinchados por el calor y por la altura
El Rin es un turista
Visitante de viejos castillos
Gira gira tu agua cinematrográfica
Mojada de miradas tan bellas que se hacen oír
como voces
Gira gira tu Loreley en su canción hipnotizada
El ruiseñor está amarrado por sus cantos
Al árbol de su gusto exquisito
Mientras dice sus amarguras de noche
Tu sonrisa marítima y templada
Abre la puerta
A las libélulas de tu dulzura íntima
A tus voces de Rin hipnotizado y Loreley
Letanías que atan el tiempo a ciertos árboles
Y a los senos de la primera víctima
Ventana de olores marinos
Así en caída de ojos y manos
Así en tradición de castillos angustiados
Y ríos devorados por la noche
Así
El paisaje se hincha de riquezas
Pero hay circunstancias atenuantes
para el verano sentado al medio del año
Y más real que las mujeres de antaño
Él es la bella túnica de monasterio
A la hora de la bajada de las escaleras y de la luz que rueda de
/los faroles
Como una cabellera desatada
Para el mármol y su sirena dormida adentro
Para el tiempo y sus heridas